Más o menos fue eso lo que me preguntó por teléfono una tal Azucena hace ya un par de meses. Claro, así en frío… pues me dejó un poco noqueado. El caso es que el día 23 de mayo celebraban unas comuniones en el pueblo de Herrera de los Navarros, y habían pensado regalarles a los invitados una caricatura, en vez del tradicional paquete de peladillas de colores. Yo, que me apunto a un bombardeo, enseguida dije que sí, pero que necesitaba llevarme a un colega que me echara una mano. Así que llamé a Kalitos, lo discutimos, pusimos un precio, nos lo aceptaron… y el día 23 nos fuimos para allá. La verdad es que íbamos un poco acojonados, porque nos habían dicho que entre unos y otros habría unos 350 invitados, y la idea era dibujarlos a todos. GLUBS. Llegamos pronto al pueblo, papeamos algo (y nos echamos unas birras, claro) para coger fuerzas y a eso de las 14:00 nos fuimos al fiestorro. Nada más llegar, nos encontramos con esto:

Y nos pusimos a monigotear como locos. Primero, a la chavalería:


De vez en cuando hacíamos estratégicas pardicas para echar un cigarro y un pacharán, y la cosa parece que marchaba mejor de lo que esperábamos. A eso de las 17:00 ya teníamos hecho medio banquete. ¡Y eso que a los chavales los dibujamos dos y hasta tres veces!

Hicimos de todo: retratos en grupo, parejitas, grupos de amigos, familias,…

Y a eso de las 19:00, problema: nos quedamos sin papel. Habíamos llevado 500 hojas, pensando que aún nos iban a sobrar, pero claro, como a mucha peña la dibujamos varias veces… Pero se solucionó enseguida: la chica de la papelería del pueblo fue a por suministros mientras nos echábamos elegantemente un pacharán con la chavalería.

Total que al final, a eso de las 20:00 ya habíamos terminado. Hasta nos permitimos el lujo de hacer unas cuantas más de propina, ya con más calma (como por ejemplo a los chavales de la foto, el Jonas Brother y sus colegas). ¡Más de 600 dibujos acabamos haciendo! ¡Y en sólo 6 horas! Teníamos que haber llamado al Guiness ése (al menos para que nos trajera unas birras).
Moraleja: la cosa estuvo de miedo, nosotros nos lo pasamos en grande (a pesar del palizón que nos metimos), y los invitados también. Hubo un buen rollo muy majo, y nos trataron a cuerpo de rey. ¡Gracias a todos!

Finalmente, y como no podía ser de otra manera, Kalitos se puso a darle la brasa a la peña con sus anécdotas sobre Sid Vicious. ¡Paciencia!